XXX: 30 Pornstar Portraits

9780821257456-1La gente involucrada en el porno levanta pasiones centradas en su actividad y exhibicionismo, olvidándonos a menudo que son personas normales, con inquietudes, miedos y alegrías. Retratada de otra forma, Greenfield-Sanders nos deja ver al vecino que hay en ella.

Recuerdo perfectamente una ocasión en la que encontré un precioso retrato de una chica de rasgos orientales. Nada extravagante, sino un sencillo retrato con una mirada penetrante. Traté de buscar más información de la modelo y terminé averiguando que se trataba de Tera Patrick, una notable actriz porno de la década pasada. Lo sorprendente es que no conseguí reconocer a la actriz en el retrato. Al quitarla todo el maquillaje, al abandonar la pose provocativa, aparecía una chica simpática, mucho más cercana a sus veintipico años que en su imagen habitual.

XXX, 30 Retratos de estrellas porno” está lleno de estas paradojas, tanto desde el punto de vista gráfico, por los montajes en que la misma persona aparece vestida y desnuda, como por los artículos y entrevistas que salpican el contenido. Lo bueno del libro es la originalidad del conjunto. Lo malo, la irregularidad.

El planteamiento es retratar a actores y actrices porno en poses cotidianas, cruzados de brazos o reclinados sobre sus rodillas, mostrando la misma composición con y sin ropa. Las fotografías carecen de una preparación elaborada y se limitan a dar una iluminación correcta al retrato, centrando nuestra atención en el protagonista y el contraste que aparece cuando una mujer exhuberante, como puede ser Jenna Jameson, adopta la expresión que corresponde a su “otro yo” Jenna Massoli, su verdadero nombre.

9780821257456-3No se trata de una obra reivindicativa y redentora, que cuente historias lacrimógenas sobre cómo sus protagonistas entraron a la fuerza en el mundo del porno. El autor evita este juicio maniqueo y se preocupa únicamente de retratar a la persona, en sus dos facetas: la profesional, en la que domina la figura desnuda, y la humana, en la que encontramos alguien normal y corriente.

Lo malo, como decía más arriba es que el resultado es muy irregular. Mientras que algunos personajes, como la propia Jenna Jameson o Ron Jeremy, salen muy bien, otros como Tawny Roberts o Christy Canyon, a la que no se puede acusar de ser tímida ante las cámaras, salen peor que en un retrato de aficionado. Poses apáticas y retratos que desperdician a la persona que hay delante.

Esta irregularidad hace que te preguntes si la sencillez de las fotos, en blanco y negro, con poco más de tres puntos de luz y un fondo liso, es intencionada o consecuencia de las limitaciones del autor. Porque se trata del mismo montaje en todas. No hay variaciones en este aspecto y sería perfectamente posible que la cámara hubiera quedado preparada el primer día y no se hubieran cambiado los ajustes durante toda la producción.

Pero no, resulta que Timothy Greenfield-Sanders es un reconocido fotógrafo de estudio, especializado en los retratos de gran formato. En su sitio web podemos encontrar imágenes absolutamente geniales, como los retratos de James Cromwell o Al Gore. Aunque… dejo abierta la duda de si esos retratos son el resultado de un trabajo metódico o la consecuencia de captar un rostro con personalidad ya que, de nuevo, abundan las imágenes grises y apáticas. Quizás XXX sea una muestra en miniatura de las virtudes y defectos de su autor.

Cada pocas páginas encontramos un artículo, una narración o un ensayo relacionado con la vida de los artistas retratados. Algunos son pretenciosos y prescindibles, como el de Salman Rhusdie, mientras otros son conmovedores, como el de la actriz Sharon Mitchell.

Tras examinar la obra de Greenfield-Sanders, tengo que decir que no me lanzaré a buscar su próximo lanzamiento, ya que un breve estudio de la misma a través de los años nos muestra una evolución casi inexistente y la repetición machacona de unos pocos recursos que, aislados, son curiosos, pero insuficientes para ocultar la falta de otros talentos.

En definitiva, un libro interesante que conviene tener en la biblioteca aunque sólo sea para saber cómo se hace un buen retrato en formato grande.